Evaluación análisis "Acepto las condiciones" (Cobo, 2019)
Publicar (en medium u otra plataforma de su
preferencia) un ensayo periodístico en el cual se relacione el texto asignado
con un tema de actualidad en el campo de la tecnología.
Victoria Álvarez
En el siguiente ensayo
se analizará la amenaza del poder y monopolio de las redes abordado en el texto
de Cristóbal Cobo, “Acepto las condiciones” (2019), utilizando como ejemplo la
situación actual de Huawei y Estados Unidos. Para este fin, se utilizarán cuatro temáticas
principales del texto: el poder gris, la concentración de poder, la
imparcialidad de las redes y el intento de controlar y fiscalizar este poder.
Como contexto, Huawei
ha sido uno de los centros del panóptico estadounidense durante este 2019. Si
bien desde los inicios del gobierno de Donald Trump las relaciones entre
Estados Unidos y China se han deteriorado, se ha llegado a un punto crítico:
dando inicio a una guerra comercial e ideológica; una Segunda Guerra Fría, que
arrastra junto a sí a todos los demás países.
Huawei, la empresa
tecnológica china, es un ejemplo que encarna ambas luchas.
Todo comenzó el 16 de
mayo, cuando Donald Trump firmó una orden ejecutiva que otorgaba poder al Gobierno
Federal para evitar que “las operadoras del país compren equipos de
telecomunicaciones de fabricación extranjera”[1].
Tras la aprobación de esta ley, las miradas cayeron sobre Huawei debido al
reciente desarrollo de su tecnología 5G, que los estadounidenses le quieren
disputar. Además, Trump acusó a Huawei de una serie de espionajes y robo de
datos de empresas estadounidenses en beneficio del gobierno chino[2].
Por esto, Huawei fue no sólo vetado por Estados Unidos, sino que gracias a la
presión del gigante norteamericano, Google también acabó su contrato con la
empresa china.
Esto pone en aprietos
a Huawei pues Google es dueño del sistema operativo de Android, el más
utilizado a nivel mundial. En otras palabras, los usuarios que adquieran
celulares Huawei no podrán acceder a la Play Store ni el pack de Google, donde
se incluye Gmail y Youtube, dos aplicaciones populares dentro de la navegación
digital. En este sentido, Google utilizó su poder
gris contra Huawei para aislarlo a nivel mundial, pues las personas que compran
smartphones lo hacen considerando el sistema operativo de los celulares[3].
Este poder gris, el de
controlar el monopolio de las redes, fue abordado por Cobo en su texto “Acepto las condiciones”, describiéndolo
como un poder que se basa “en el control de los medios de producción ya no de
cosas, sino de información sobre las cosas[4]”.
Google encarna este poder gracias a su enorme influencia a nivel mundial, pues
bajo su firma reside no sólo Gmail y Youtube, sino que además el buscador de
Google, que es más utilizado en todo el mundo, y el Navegador de Web Google
Chrome. Unidos, ambos controlan una cantidad de datos millonaria.
Así, Google ejerció su
poder gris mediante el control de los medios de producción de bienes y
servicios de Huawei, al despojarlo de su sistema operativo. El tema con Huawei,
es que no es una empresa pequeña. Actualmente es la segunda empresa que vende
más celulares, aún más que Apple, y ya anunció que, tras la decisión de Google, creará su propio sistema
operativo que no tendrá nada que envidiarle a Android.
Estados Unidos quiere
una guerra de control con Huawei, pero hay que considerar que probablemente el
gigante mundial le tiene miedo a la empresa china debido a su amplio control de
datos que podrían poner en peligro la política y seguridad estadounidense.
Huawei, a diferencia de las empresas de tecnología comunes, se diferencia por
su concentración de poder sobre los nuevos cables submarinos que se están construyendo a lo ancho del globo, que hace peligrar al
gobierno de Estados Unidos pues el ejército norteamericano necesita de las
líneas submarinas para el 95% de sus comunicaciones estratégicas[5]. Huawei podría tener un control sobre los datos que se traspasan por estas redes.
Según
Cobo, las multinacionales que concentran el poder de esta manera son capaces de
“monitorear, manipular y espiar de una manera y con un poder difíciles de
imaginar”, cuestión que “no es buena para la transparencia, ni es buena para la
democracia ni para que exista confianza”. En el conflicto entre la
multinacional y EE.UU, esto se encarna en la desconfianza de Trump hacia Huawei
debido al país de origen de la empresa extranjera: el gigante comunista, China.
Es
por esto que Trump y sus asesores han comparado el apoyo hacia Huawei con el de
un nuevo muro de Berlín: si apoyas a la empresa del país comunista, entonces no
proyectas los valores de Occidente[6].
Esto
derechamente se relaciona con la imparcialidad que existe en las redes. Si los
países no se alinean con los valores estadounidenses, se limitará el acceso de
los datos de la inteligencia estadounidense como método de castigo. Tal como
dice Cobo: “Las tecnologías también pueden tener efectos no neutrales, que se
producen como resultado del propio diseño de la tecnología. Si las tecnologías
benefician a las personas de alguna manera, o favorecen a un grupo sobre otro,
su neutralidad es cuestionable”[7].
En el caso de la lucha contra Huawei, Estados Unidos utiliza su tecnología como
método de presión, para que sus aliados no acepten la instalación de los cables
de Huawei ni la venta de sus productos.
El
problema con este intento de control, reside en lo mismo que Cobo se cuestiona:
“¿Es cierto que si los Estados regulan o limitan a estos lucrativos e
influyentes gigantes tecnológicos se pone en riesgo la innovación?”[8].
Esta duda, con respecto a la dicotomía entre control e innovación, se puede
observar en la reticencia de los demás países a ceder ante las presiones
estadounidenses. Potencias como Alemania o Inglaterra “temen la pérdida de empleos que podría ocasionar la sanción, así como
las represalias chinas, y creen que hay elementos de la red que Huawei podría
construir sin poner en riesgo la seguridad nacional[9]”. Este método de
manipulación por parte de la multinacional, que posee algo que otros países
necesitan (la tecnología de 5G) es clave dentro de la balanza de poder: el que
tenga más control sobre la información y los datos, será el que triunfe a nivel
mundial.
En conclusión, el conflicto entre Estados Unidos y Huawei
sirve para ilustrar una nueva forma de guerra mundial: la guerra de información,
y de los poderes grises, no visibles a simple vista. La presión y poder
invisibles que ejercen sobre los demás países sirve para educar sobre los
peligros de la concentración de los métodos de producción de las actuales redes
de datos, y cuáles son las consecuencias mundiales que se dan cuando dos
controladores de los métodos de producción tienen un conflicto entre ellos.
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